El indicador de riesgo país de Argentina subió 13 unidades, ubicándose en 590 puntos básicos, y rondó los 600 puntos durante la mañana del miércoles 7 de octubre de 2026, según el cálculo de JP Morgan. La alza se dio en un contexto de descenso generalizado en los principales índices de Wall Street, que operaban entre un 0,4% y 0,6% a la baja.
Los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años alcanzaron un rendimiento del 5,82% anual, superando el máximo anterior de 5,34%, mientras que los de 30 años llegaron al 5,70%, niveles no vistos desde 2002. Este movimiento elevó la presión sobre la renta fija en dólares, afectando también a los bonos soberanos argentinos, que cayeron un promedio del 0,4%.
En el mercado local, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires registró una caída del 1,8%, situándose en 2.840.000 puntos a las 14:50 horas. Los ADR y acciones de compañías argentinas cotizadas en Wall Street también retrocedieron, con los papeles bancarios liderando la pérdida con una caída cercana al 3%.
Factores externos que inciden en la cotización local
Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, señaló que la presión sobre las tasas de interés estadounidenses se mantiene sin señales de disiparse, y que “la renta fija en dólares se ve afectada, y Argentina no es la excepción”. Franco añadió que los inversores deberán vigilar tanto los factores exógenos como la macro local y el clima social, en vista del ciclo electoral de 2027.
Ignacio Morales, CIO de Wise Capital, explicó que el optimismo del mercado se vio erosionado por el repunte del petróleo Brent, que superó los USD 100 por barril, y por el aumento de los rendimientos de la deuda pública estadounidense. Morales indicó que los participantes esperan pistas de la Reserva Federal antes de decidir si habrá una pausa o un nuevo ajuste de la política monetaria a finales de año.
En paralelo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA elevó ligeramente la inflación proyectada para septiembre y redujo la expectativa de crecimiento para 2026, según Cohen Aliados Financieros. Estos ajustes, sumados a la tensión en el estrecho de Ormuz y Bab el‑Mandeb, continúan influyendo en la percepción de riesgo de los inversores internacionales.